Mi Buenos Aires Querido…
Anna Fusoni
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¡Que 20 años no es nada! Y así pareciera. Finalmente pude volver a la ciudad donde pase algunos ratos de mi infancia y otros tantos de mi adolescencia; regresando posteriormente de 20 en 20. Buenos Aires es una ciudad hermosa. Con una gran cantidad de verde en avenidas amplias y calles arboladas, jardines, plazas, plazoletas, parques, es y siempre ha sido en mi recuerdo, una ciudad donde la querencia por el viejo mundo se pone de manifiesto en edificios art deco totalmente french y una arquitectura mansardesca al estilo Milán en el nuevo mundo. Dicen por ahí y no me consta que esto se logró porque cuando llegaron los italianos a Argentina, las autoridades mandaron traer planos de Génova, de donde venía la mayoría y así recrear el ambiente de la ciudad-puerto “pa’ no extrañar”. El entorno es nostálgico y la añoranza del viejo mundo está en todos lados, desde la Recoleta hasta Palermo, desde San Telmo hasta Mitre. Sin embargo, en Argentina los desarrollos en animación, producción cinematografía, producción de telenovelas y sistemas de psoproducción, la ponen en al frente de América Latina. En medio de toda la nostalgia y los malos ratos económicos, la vibra joven pulsa y esto es patente evidente en el rubro de la moda.
Señora de San Telmo
Gerardo Dragonetti, diseñador argentino que vivió en México hasta su muerte en el 2006, con quien tuve una amistad de conversaciones callejeras en la Condesa, siempre me decía, en mi época de pareos, prenda sobre prenda y sombreros multicolores, que parecía señora de San Telmo, el barrio bohemio donde se encuentran los anticuarios y principales proveedores de la actual pasión por lo vintage. Como llevaba demasiados años sin estar en Baires, ni idea de que era una señora de esas. En este viaje, obvio, una de mis prioridades fue ir a San Telmo a ver cómo eran las señoras que tanto ponderaba Dragonetti. Como llovía a cántaros, la verdad no vi a ni una señora de esas. Quizá fue por la lluvia y porque era el día del clásico Boca River y todas andaban en el estadio.
Sin embargo, lo que si me encontré fue con una serie de boutiques multi-diseñador independiente, con buenas propuestas de moda con un look mezcolanzado y hipioso (supongo que a eso se refería Gerardo), mucho tejido de punto y confección de dudosa calidad. Mercado meta : junior .
Palermo Viejo , fashion Paradise
Hay muchos Palermos, cada uno trendy a su manera pero con actividades muy específicas. En Palermo Hollywood están las casas productoras, estudios de cine y postproducción que colocan a los argentinos bien arriba globalmente en este rubro. En Palermo Soho están las galerías de arte, restaurantes cool y boutiques donde la moda es original, totalmente enfocada al diseño, de mejor calidad que en San Telmo y precio razonable. Una tras otra, las boutiques ofrecen moda con identidad de marca, aunque la marca solo exista en la cabeza del diseñadora/a. Todas tienen buenos aparadores y están bien iluminadas por dentro. Por lo general, las dueñas son las que están en el negocio y eso le da un touch de diseñador al entorno y uno se siente especial. Cuando no están las dueñas, las dependientes son como si lo fueran, estilosas, conocedoras de la moda y del producto que manejan. Un shopping experience de lo más agradable donde la oferta permite armar looks enteros al gusto personal. ¡Y hay tallas! ¡Quiero ser Señora de Palermo!
Y luego La Recoleta
El barrio ultra-chic de Buenos Aires. Ahí están las embajadas. La de Francia y del Nunzio Papal son verdaderos portentos del art nouveau. También está el Hotel Alvear donde se hospedan todas aquellas personas que se distinguen por los logos que llevan sus atuendos. Esta el Bullrich, un centro comercial muy nice, con oferta de marcas globales que ni al caso mirarlas ya que uno no viaja para ver lo mismo que puede ver en cualquier centro comercial de México. Lo interesante es que también están de marcas prêt-a-porter netamente argentinas y muy apetecibles. Diseño, originalidad y precios altos pero dentro de lo accesible y razonable. ¡Con razón que las argentinas tienen tanto estilo!
El diseño impera
No soy una shopper muy avezada. Me pone de muy mal humor no encontrar lo que busco y tengo perfectamente claro en mi cabeza. Si en México quiero unos flats, me puede tomar varias semanas. Si recurro a una departamental puedo escoger entre Regina Romero y Nine West, o entre alguna no marca y Steven Madden. Algunos me quedan grandes mientras que otros me aprietan, cuando encuentro el que quiero no hay en mi número. Acabo comprando para salir del paso y ninguno me hace intensamente feliz . En la calle Sante Fe, quizá la más larga de la capital argentina, la oferta de flats era tal que me dio taquicardia y la oferta de botines temporada al piso, con cuña, sin cuña, con flecos, con estoperoles, con pompones ,con costuras vaqueras, etc. me puso a salivar cual leona frente a un filete. Zapaterías por montones, una tras otra, todas con oferta de moda, todas con el valor agregado del diseño, y a precios tan variados como las propuestas de modelaje.
Cuando me preguntan ¿Qué fue lo que más te gustó de Argentina? La respuesta está a flor de piel: ¡el shopping! Me oigo y no me la creo. No soy una compradora compulsiva. Cuando viajo vivo la experiencia visual, cultural y gastronómica del lugar. Me interesa conocer su forma de integrar lo artesanal a lo contemporáneo. Observo como manejan su identidad de moda y estilo de vida. En plan profesional, me intereso por sus diseñadores. En este viaje me reencontré con Marcelo Senra y descubrí a Martín Churla. Pero ir de compras no es parte de mi top of mind.
¿Qué fue lo que me pasó? Me encontré con un entorno donde el diseño impera. En el entendido que diseño quiere decir selección de telas, corte, confección, AJUSTE y precio. Cada quien toma las tendencias y las interpreta a su manera pero sobre todo para su mercado. Hay ropa y calzado para señoras de San Telmo…y de Palermo…y de la Recoleta…y para las consumidoras junior y más jóvenes de esos barrios, para las ejecutivas, para las preppy, para las vintage, para las minimalistas y para las barrocas. Los diseñadores y las marcas proponen pero el mercado manda. Y cada quien hace reinterpretaciones ORIGINALES.
Yo quiero consumir diseño mexicano, pero los diseñadores que a mí me gustan solo hacen talla TRES. Pues ni cómo hacerle. A mí me gustan los pantalones moro o sarouel ( de tiro bajo) porque van con quien soy hoy y porque no soporto los pantalones skinny de tiro corto que se clavan en salva sea la parte y aprietan de tal manera el estomago (léase panza) que el desborde de lonjas es de antología. Me compré unos en Venecia hace más de dos años y desde entonces he andado penando cual zarzamora en busca de otros. En una de las muchas boutiques que visité le pregunte a la dependienta donde podría encontrar ese tipo de diseño. La respuesta fue inmediata: Dorina Vidoni. Ahí encontré el paraíso de esos cortes. En la tienda estábamos tres mujeres…una talla 5…yo talla whatever…y una señora talla WOW…y a las tres nos quedaban bien las prendas.
Eso fue lo que me pasó. Encontré lo que buscaba. Si los argentinos pueden lograrlo, ¿porque nosotros no?