Lo que son las cosas

Anna Fusoni

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Apenas iban terminando las pasarelas de IDM que ya salía en la muy leída columnita Tras Bambalinas de la sección Moda! del Reforma que alguien había rentado el nombre de Fashion Week México y que conocida y reconocida directora de modas de prestigiada departamental estaría al frente de este muerto resucitado (aportación Fusoni ,no de Paz Arela). A los pocos días se empezó a correr el rumor de de que José Andrés Patiño, dueño del nombre de FWM, también andaba procesando su resucitación y su que su plan es llevarse a 5 diseñadores mexicanos a Nueva York. Suponemos que esto será en septiembre para presentar sus colecciones de Primavera Verano 2011. Pero con lo que cuestan estas presentaciones neoyorquinas, cabe preguntarse ¿de dónde saldrán los dólares que se necesitan para presentarse en alguno de los shows astilla que le han salido al New York Fashion Week. ¿Astilla? Si, así se les llama a las manifestaciones de moda que van surgiendo como competencia del evento original. Estas astillas, por lo general, se conforman de inconformes y si tienen éxito a su vez generan otras astillas. La ley de la vida y, desde luego, la ley de la libre competencia. La competencia es tosca y solo sobreviven los que más aguantan. Para muestra nuestro botón mexicano: de las más de ocho manifestaciones prometidas para el segundo semestre del 2009, solo quedaron tres: DFashion, Mercedes y IDM.
A los pocos días del runrún de JAP en periplo por la Gran Manzana con diseñadores mexicanos en su caravana, una muy connotada y distinguida diseñadora me habló para preguntarme donde andaba el susodicho Patiño y si no creía yo que fuese posible revivir el Fashion Week México que a su criterio había sido la mejor plataforma organizada hasta ahora. Mi respuesta fue la de siempre: Money, Money, Money, todo se puede con Money. Los que organizan o pretenden organizar una plataforma más de moda o revivir cadáveres, deben tener muy en cuenta que todo cuesta. ..y mucho. El organizador que no pone por delante su presupuesto y se pone pilas para saber de dónde va a venir el dinero, no va a llegar muy lejos. Pero me queda claro que muchos organizadores primero piensan en el glamour de la pasarela que en el presupuesto. Pensar en dinero no es algo que se les da con frecuencia. Su premisa parece ser: Primero monto mi numerito glam y el dinero llega solo. Ajá, deberían entrevistarse con todos los cadáveres que se han ido quedando por la ruta del glamour en los últimos años. No voy a dar nombres pero no me alcanzan los dedos de las manos para contarlos.
Lo único bueno de todos estos dimes y diretes es que son prueba fehaciente de que la esperanza nunca muere, de que siempre habrá alguien que crea en el negocio de la moda mexicana y otros tantos dispuestos a entrarle. Lo que sería sano y aconsejable es que tanto organizadores como participantes hicieran un verdadero acto de reflexión; los unos, para ver más allá de las candilejas de las pasarelas y analizar bien la factibilidad del negocio a por lo menos a 10 años y, quizá, comprarse un libro que les explique que es un business plan; los otros para analizar las opciones para ver cuál es la plataforma que va más acorde a sus necesidades y metas como diseñadores. Una vez tomada la decisión, comprometerse con una sola plataforma , hacer equipo y apoyarla en vez de criticarla. También deberían comprarse un libro que les ayude a planear su negocio de moda y así no tener que estar atenidos al presupuesto de la plataforma seleccionada para llevar a cabo su desfile. Estar siempre a merced del presupuesto de los organizadores, no es ni sano ni productivo.
Para muestra: Monterrey
Primero estuvo Monterrey Fashion, ostentándose como promotor de lo mejor de la moda regia. Y todos se pelearon. Luego surgió Monterrey Runway, asegurando que ellos si tenían lo mejor de la moda regia. Después de muchos estiras y aflojes dimes y diretes, y chismes al por mayor a través de Facebook y otros medios, informan que se cancela MR y luego que siempre no pero que cambia de nombre y se llama Monterrey Trend. No sé quien tenga la verdad absoluta acerca de la moda en la capital de Nuevo León, pero debería de quedarle claro a TODOS los organizadores es que todo lo que se percibe desde afuera es desorganización, así como falta de ética y profesionalismo. Parecen niños malcriados peleándose por una pelota. Pobre moda, ¿es necesario someterla a semejantes desaguisados?