Nada Personal
Anna Fusoni
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Antes de ni siquiera opinar acerca de los contenidos de moda de las pasadas pasarelas, consideramos que es urgente aclarar algunos significados
Hay de modas a modas
En el mundo de la moda actual, al igual que desde los tiempos de Worth, hay dos tipos de personas que se dedican a la creación de prendas de vestir. Uno es el modisto, el otro es el diseñador.
El modisto interpreta los deseos de su clientela que por lo general busca sus servicios para ocasiones especiales: bodas, celebraciones, galas, concursos de belleza y hasta contiendas para reina de la primavera.
El diseñador propone color, texturas y silueta, de acuerdo a su personalidad de moda y su interpretación de las tendencias o gustos del momento. Tan loable una actividad como la otra, aunque ser modisto quizá sea bastante más rentable que ser diseñador.
Hay de pasarelas a pasarelas
Una vez establecida la diferencia, se puede hablar de contenido de moda. La pasarela de un modisto es su propuesta de temporada de acuerdo a los gustos y necesidades de su clientela meta. Por lo general, no tiene contenido de moda. La pasarela de diseñador debe ser todo lo contrario ya su compromiso es presentar su propuesta de temporada dramatizada porque sabe que la pasarela debe asombrar o, por lo menos, sorprender a los asistentes.
Hay de consumidores a consumidores
Ahora hay que establecer la diferencia entre los públicos consumidores de pasarelas. Hay las pasarelas de consumidor final, donde la espectadora--por lo general son mujeres--va a ver en vivo y a todo color lo que se podrá ponerse casi de inmediato. Y hay las pasarelas de avanzada, donde diseñadores presentan sus propuestas con varios meses de anticipación para que la prensa y las editoras de moda tengan una muestra de lo que va a venir y seleccionen su material para fotos y editoriales. A esas pasarelas también acuden los compradores—bueno, en otros países, ya que en México compradores hay pocos—para conocer la propuesta de tal o cual diseñador y posteriormente hacer sus pedidos de las versiones más comerciales.
En México ¿qué sucede?
Pues sucede que todo está revuelto. Sucede que los modistos quieren ser diseñadores. Sucede que la caballada está tan flaca que los organizadores pierden por completo su perspectiva del contenido de moda y las pasarelas presentan a más modistos que diseñadores y se convierten en un bostezo continuo. Las recientes pasarelas, sin importar cual sea su nombre, fueron una desafortunada mezcla de diseñadores y modistos, cuyos respectivos públicos aplaudieron y bostezaron al unísono.
En una reciente conversación con un joven modisto, él argumentaba que su actividad de modisto le daba los suficientes ingresos para desarrollarse como diseñador. Argumento muy válido ya que el desarrollo de una colección de propuesta requiere de cierta inversión si ha de tener calidad en telas y buena factura. El problema está en que, por lo general, al modisto le cuesta mucho trabajo diferenciar entre su propuesta modistera y su propuesta de diseñador. Se requiere de cierta bi-polaridad para que una actividad no contamine la otra. Es un reto enorme que pocos modistos/diseñadores logran cumplir.
Hechas estas aclaraciones, van unas evaluaciones , tanto de MBFW como de DFashion. Como bien lo dice el título de esta nota no es NADA PERSONAL.
Alana Savoir: whoops…atorada entre ser y querer ser.
Alberto Rodriguez: sus vestidos cortos son propositivos y encantadores pero los ahogó un styling nada favorecedor. Sus vestidos largos fueron Alberto Rodriguez, el que viste a las estrellas.
Alessa Cassati: perdió su filo trendy lo cual hace más evidente su mala confección. Si es cierto que venden en 15 boutiques en Japón…¿no sería conveniente presentar algo que valga la pena en México?
Blanca Estela Sánchez: atrapada entre ser modista y querer ser diseñadora, sin el habitual cuidado en la confección.
Carlo Demichelis: Toc, toc ¿is there anybody in there? Toda la ropa parecía venida de los racks de Palacio de Hierro.
César Arellanes: su propuesta nos dejó dazed and confused
David Salomón: Total e impecablemente “red carpet”.
Grypho: back to the future , pero de los noventas. Sigue teniendo su jalón aunque no presente nada que nos mueva el tapete. Además ya es una marca en franquicia.
Gustavo Helguera: los excesos no llevan a nada bueno.
Gustavo Matta: mejor que siga siendo el modisto de Gloria Trevi.
JI +B: una pasarela llena de drama en negros y grises, cerrando con una novia en negro que nos hizo recordar a Enrique Martínez y arrancó aplausos.
Julia y Renata: opiniones encontradas, cuando las veamos en Colombia Moda sabremos. Lo que es inadmisible es haber firmado en dos pasarelas distintas.
Love is Back: no se puede repetir el mismo saco 7 veces en una pasarela por muy buenas que sean las telas, muy excepcional que sea la sastrería. Las pasarelas no son para eso. Y luego ¿presentarse en Danger Runway?
Lu Kin: ¡El Galliano chino!…hay que tener cuidado con los boletines de prensa que manda las RPs. internacionales.
Lydia Lavin: su habitual manejo de textiles mexicanos en siluetas sastreadas se vio violentamente interrumpida por 8 salidas soft porn perfectamente espantosas. ¿En busca de nuevos mercados?
Macario Jimenez: declaró que su desfile serían sus mejores hits…¿retrospectiva o búsqueda?
Malafacha: el desfile más esperado…lleno a todos de regocijo…aunque los maquillajes amarillos de los hombres nunca los entendimos y la ropa de hombre, pues….
Mancandy: ahí la va llevando
Morgana: siguiendo con su temática de la temporada pasada, investigación de estructuras y texturas, utilizando telas modestas probó que la pobreza del textil mexicano, no es pretexto. Finalmente algo de que asombrarse.
Paola Hernández: propuesta minimalista, depurada al máximo. Increíbles las bolsas y los zapatos.
Pedro Loredo: 4 buenos abrigos que abrieron la esperanza y luego más de lo mismo: glitter.
Pepa Pombo: una colección linda, sin sorpresas.
RG Sánchez: una colección investigada (tema Georges Sand), bien hecha y bien coordinada. Extrañas sus botas de Madonna on Tour ¿o eran de gladiador renovado?.
Sebastián y María Luisa: WOW ¡que espectáculo! …la magia que sucede cuando un escultor y una diseñadora junta sus creatividades. Además un hermoso homenaje a Pierre Cardin.
Tanya Moss, Arturo Chávez y Delia González. Insistimos en que los creadores de joyería deben presentarse en vitrina.
Temores: deliciosas las heroínas de novela de Jane Austen. Algo monótono quizá, pero el concepto ahí estaba.
Terrones: mutando…del frilly al rock-a-billy.
Xacur Ocejo: incomprensible que se les de lugar en una pasarela de prestigio.
Reconocemos que por agotamiento estético hubo pasarelas a las que no asistimos. Nos salvamos de la decepción de las Pavón y hubiéramos querido ver a Alexia Ulibarri de quien todos se han expresado bien. Por las fotos vemos que Abel Ibañez va evolucionando un poco mas diseñador y un poco menos modisto. Pero ¿nómada industrial contemporáneo barroco? Ay, por favor.
En cuanto a Danger Runway:
La organización: Inexistente.
Asistencia: Demasiada gente para un lugar tan pequeño.
Contenido de moda: urbano sin propuesta
Lo mas rescatable: la propuesta de Edvard Nielsen.
La sorpresa: Moda hecha por modelos brasileros. Si, ahora los patos le tiran a las escopetas.